The Green Slime (1968)
¿Qué puede salir de la cruza de estadounidenses, italianos y japoneses? Una guerra o…¡The Green Slime! y, está última es una opción mucho más feliz que la primera. Más aún siendo los sesentas, pleno amor y agogo.

Es el año xxxx y la humanidad vive feliz y unida, la Naciones Unidas sirven para algo y existe la United Nation Space Agency, que se parece a la NASA pero con viajes al espacio de verdad y no filmados en sets. De hecho ya tenemos la tercer estación espacial: Gama 3, que pasó con las otras lo dejamos para películas anteriores.


La paz y la rutina de la estación se ven alteradas cuando los equipos detectan un asteroide viniendo pal lado de la Tierra, más allá del misterio de la tardía detección, es tiempo de actuar, por lo que se decide destruir el asteroide con bombas que se colocarán en él.
Considerando lo delicado del trabajo, y teniendo en cuenta que Bruce Willis era aún muy chico para andar poniendo bombas en asteroides, convocan a Muñeco Johnson, que aparentemente es un grosso, aunque se pasa la película mostrando que es un jetón “siempre tengo la razón”, como pocos en el mundo.


Parte nuestro amigo a la estación Gama, para desde allí lanzar la misión de destrucción del asteroide. Esto agregará el triste e innecesario “extra” a la película, ya que descubriremos pronto que existió un romance anterior entre Muñeco y la Doctora de la estación espacial, quien es a la sazón la prometida del comandante actual de la estación.
Con esta tensión ya claramente presente en el ambiente de la estación, el Comandante y Muñeco se ponen manos a la obra para la operación: “Vamos a destruir al asteroide”, para lo cual Muñeco se trajo un par de “bombitas”. Con todo preparado parten hacia el asteroide, ya que queda poco tiempo para el impacto contra la Tierra (parece ser que lo de detección temprana no estaba en boga en esa época…).
Tras un vuelo que desafía algunas leyes de la física, llegan al asteroide, donde lejos de haber hielo hay agua…agua y una especie de algas…mientras el científico se encarga de rescatar algunas muestras, Muñeco y compañía se dedican a preparar las bombas, las que afortunadamente sólo necesitan agujeros de poca profundidad para hacer volar el asteroide.

Con el tiempo justo para salir corriendo antes que todo vuele, Muñeco le tira todas las muestras al cuerno al científico, en uno de sus típicos arranques de violencia (acto este que originará una serie de infortunados eventos), al tirar todo al diablo un vidrio daña la parte externa del traje del científico, dejando también partes de alga en el traje…(cha channn!!!).
De vuelta a la nave y tras sobrevivir a la explosión, como era de esperarse, la alegria no tiene fin, todos bailan y celebran de una manera……en fin…


Muñeco manda todo el equipo a descontaminación por radiación, esto hace que una tranformación sucede en el alga del traje del científico, el muchacho de tintorería que opera la máquina de desinfección muere electrocutado por “algo” al abrirla…
Otro técnico prescindible muere electrocutado al investigar una caída de tensión en el ducto 4, en medio de esta investigación aparece un ser al lado del generador. Una mezcla de cucaracha gigante y cosa maravillosamente loca, el monstruo es digno del aplausometro al 100%.
Muñecardo obviamente intenta matarlo y el científico apoyado por el comandante quieren capturarlo, siguen el plan del comandante pero falla y terminan muriendo un par de jugadores más, por lo que Muñeco, siempre impulsivo, le descarga unos rayos con su rifle al monstruo que herido huye del lugar por los ductos.
El científico toma una muestra de lo que parece ser su sangre para analizarla, pronto veremos que llegará a la conclusión que de la sangre del monstruo se generan espontaneamente otros monstruos, por lo que si llega a perder sangre tendrán garantizado un despiole madre. Parte raudo a dar la noticia antes que sea demasiado tarde.
Mientras ambos protagonistas miden sus fuerzas a ver quien es más macho, el monstruo aparece en el hospital, donde nuestra valiente heroína lo combate como puede, cuando llegan los dos galanes todos escapan a salvo, pero teniendo que abandonar el hospital a merced del bicheli.
Muñeco vuelve a descajetarle unos cuantos tiros, dejando sangre por todos lados, por suerte el científico llega para advertirle al emulo de neanderthal y al resto que dispararle complica más la cosa. A regañadientes empiezan un plan para aislar al monstruo y su descendecia cada vez más frondosa en una sección de la base.

Tras una serie de maniobras desafortunadas con un incomodísimo coche, si bien logran aislar a los monstruos, vuelan al corno una sección, en medio de lo que el científico muere atacado por los monstruos. Todo esto tiene dos efectos: ahora hay monstruos hasta afuera de la nave, y el descubrimiento de que el calor intenso los mata.


Muñeco decide con total alegría lanzar Gama 3 contra la atmosfera terrestre para que mueran los monstruos, al costo de perder la estación. Con su poder de persuasión y el ego a pleno convence a todos de que su plan es brillante.
Se sigue la evacuación de la nave, la pelea por la chica, la reconciliación de ambos producto de ir el comandante al rescate del muñeco y por último el sacrificio del comandante para salvar al idiota del Muñeco. Que hace un discurso de poca monta en honor a su amigo el comandante, mientras le fuma la chica.

Los monstruos ingresan a la atmosfera terrestre y arden como un hisópo de algodon mojado en nafta, con ellos vemos volar al cuerno a Gama 3, todos felices, excepto los monstruos, los contribuyentes que van a tener que ponerse con plata para Gama 4 y el comandante que perdió la chica, la estación y la vida, todo en manos de un imbécil de importancia.
Reflexiones finales:
Una película para ver obligatoriamente para todos los que crecieron con Sábados de Superacción o alguna de sus emulaciones, también para los amantes del género. Es un disfrute, que hubiese sido mayor sin el triángulo amoroso, o si al menos hubiesen matado al Muñeco en vez del Comandante.
Y no se trata de decir que el Muñeco no tenía razón en su actuar, sino que su forma de ser misma era poco feliz. Quizás hubiese sido mejor mantener la versión japonesa que se centraba en el tema de los monstruos y no en el triángulo, de hecho hasta el título japonés es más interesante, algo así como: La Gran Operación Militar en Gama 3.
Si los escenarios les suenan conocidos es básicamente porque estaban siendo reutilizados, de hecho ese puerto espacial de las “Naciones Unidas” ya lo vi antes en otra película de menor nivel de maná.
Los monstruos y las maquetas hacen la película divertida y llevadera, el baile sesentoso le da el toque retro fundamental para toda película de esta época. Un ejemplo de ello es el divertido concepto del anillo de acople para los cohetes, obra brillante del delirio y detallismo japonés.
Para todos los que la vimos de chicos, este es un clásico, que si bien ya no nos asustará como lo hiciera en su momento, nos traerá un buen recuerdo de una época más berreta en los efectos, pero más rica en las vivencias.


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