Vamos a encarar un poco pal lado del terror, terror setentoso para mejor (o peor si se quiere). Con un título que reúne una mezcla variadita: por un lado tenemos a Ernesto Bornigne, que al parecer antes de volverse mecánico de helicópteros anduvo mezclado en temas de satanismo bajo el seudónimo de Corbis; al inefable y omnipresente William “No soy Kirk” Shatner en un papel “sufrido” y
al ignoto y aún no cienciólogo (y debutante) John Travolta; todo esto condimentado con el asesoramiento y la actuación de ni más ni menos que Anton Szandor Lavey en persona, alto sacerdote de la Iglesia de Satán (?!) y otros conocidos rostros, para formar un elenco más que simpático.
Con todo esto ya podemos imaginar que nos adentraremos en un terreno desconocido, o estamos por ver una buena película o caeremos en un bodrio total, pero…paciencia.
“¿Serías tan amable de comenzar de una buena vez?”…
Bien, la historia comienza “in media res”, in media tormenta si se permite la expresión, con una mujer que espera por su hijo y esposo ansiosa, quienes andan en vaya uno a saber que, pero que no es bueno, ni seguro. Vemos que hay un vejete adicional que las hace de abuelito gaga, pero no viene al caso.
Llega el hijito, que no es otro que el Cap. Tiberio Kirk en persona, y como tal parece haber sido teletransportado, ya que no aparenta los efectos de la tremenda lluvia, pero, una vez más, ¡¡¡es KIRK!!!
El padre llega un poco después, pero antes deja a su hijo hacer uno de los soliloquios habituales de Kirk. El tema es que cuando llega el padre, llega un poco…digamos…un poco…”ido”, un poquitito “deforme”.
Y tras lanzar la advertencia: Denle el libro a Corbis (Calorama), se derrite en la lluvia….(WTF?!), una especie de pasacassette de Misión Imposible, pero satánico.

Ya con papi derretido, madre e hijo discuten brevemente si darle o no el libro (misterioso) a ese tal Corbis, libro que mantienen oculto en el sopi…y del cual no sabemos mayores detalles. Simplemente que no le daremos a un sirviente del diablo lo que pide (Kirk dixitm, naturalmente).
En medio de esta discusión tocan bocina afuera, a lo que Kirk (en esta peli el joven Mark Preston) sale a la carga, pero cuando llega al auto encuentra un muñeco voodoo en el volante. Mientras deduce que algo no está bien y medita acerca de la mejor forma de poner cara de sorprendido, desde la casa se escuchan gritos de
trifulca, vuelve a ella para encontrar al abuelito colgando de las patas y totalmente trulado, hablando gansadas, cosa que ya hacia antes; y a mami y el libro desaparecidos. Con este cuadro aterrador otros huirían, pero no Kirk quien como siempre, “un recio”, decide ir a meterle un par de escopetazos a Corbis y traerse al verdadero viejo con él, a mami y al libro, pero lejos de lanzarse con el Enterprise, se sube a su destartalado coche familiar y sale rumbo al pueblo fantasma donde supuestamente está Corbis.
Para no emprenderla sólo se lleva el amuleto de la suerte, que tiene el tamaño de una tasa de camión Mercedes Benz 1114 bañada en oro, pero con el peso atómico de una placa de espuma.
Viaje de por medio, llegamos a un pueblo con una iglesia que parece la que usara después Slash para su sólo de November Rain, pero parece que mucho antes de eso, fue centro de un grupo de culto.

A bordo de su coche (que posee grabado en su puerta el mismo logo que una cadena de peluquerías argentina) arriba al pueblo fantasma, cambiando la expresión Kirk de ocasión a modo cowboy.
Aquí encuentra a Corbis (Ernest trata de remar su papel lo mejor que puede, pero la cosa irá de mal en peor), quien parece estar pensando: “¿cómo caí en esto?”, con quien intercambian una serie de pistas encubiertas y desafíos, poco útiles, que podemos resumir así: Ernest : “Mirá Preston, si sos macho, venite pa la capilla”, Kirk: “Voy a la capilla y te arranco las tablas con los dientes si querés!”.

La iglesia tiene una decoración un tanto satánica, pero un satanismo moderado, moderado por el presupuesto con que contaban para la peli, que se les fue en convencer a Ernest de filmar eso y en los trucos de derretimiento.
Ya con Ernest disfrazado malo (aunque pa verlo de malo malo malo, tendremos que esperar un poco más), caemos en medio de una ceremonia, donde el blanco de la misma es ni más ni menos que el mismisimo Mark “Kirk” Preston, quien tiene una lucha para salvar su poco creíble integridad psíquica.
Entre que la cosa se le pone un poco densa, Kirk decide apelar a su método infalible: salir a los tiros, emprendiéndola contra los sectarios, que aparentan una consistencia serigráfica.
A los tiros se abre camino. Pero justamente cuando parece que podrá sortear la situación ayudado de su preciado (y ultraliviano) amuleto, nuestro inestimable sacerdote del mal se lo transforma (ilusoriamente) en una serpiente, viejo truco en el que este especialista de la lucha contra el mal cae sin remedio. Tras lo cual se sigue un desesperado intento de “huida a la Kirk”, quien tras una carrera “con carita de velocidad” y la agilidad de una pantera jubilada, es capturado por las hordas del mal.
Cambiamos de lugar y vamos tras el hermano mayor y su bella esposa, ambos a la sazón investigadores académicos de lo paranormal, cosa que es avalada por un experimento de control mental de la joven, bajo la supervisión de su mentor el profe Alegría Albert.
Tom es notificado de la desaparición de su hermano y naturalmente parte rumbo a su búsqueda junto a su esposa Julie, el profe los seguirá después, ya que en Estados Unidos los académicos nunca tienen compromisos que no puedan postergar para salir a rumbo a la aventura. Naturalmente la vida académica no es otra cosa que una seguidilla de aventuras alocadas por todos los confines de la tierra.



Ya en el pueblo de los Preston, Tom contacta al sheriff local. El sheriff es Keenan Wynn quien nació para representar a una autoridad sureña (grosso él y grosso su autazo!). Naturalmente no puede serle de mucha ayuda porque no le va la onda paranormal y está a full con otros temas más importantes, por lo que se va al estilo jefe Wiggam pero con más onda.
¿Qué harían Uds ante esto? Exacto! Ha investigar por nuestra cuenta se ha dicho. Y así parte la joven pareja rumbo al pueblo fantasma, más precisamente a la iglesia.


Allí encuentran pruebas que mediante un poderoso proceso de deducción les permiten inferir que su hermano Mark estuvo allí y que algo raro le pasó, sobre todo por la camisa de Mark que dice Preston escrito en sangre.
Una cosa es investigar y otra quedarse cuando el tema se complica, por lo que sabiamente deciden buscar ayuda, pero la secta parece no querer lo mismo y les hacen volar el auto.

Acá el director parece haberse tomado el día y dejado en su lugar a un chimpancé alocado o a un estudiante de marketing que sería los mismo para el caso. Se sigue una escena descolocada, que involucra una persecución de la pareja por uno de los esbirros a bordo del otrora auto de Mark, dado el problemita de vista de los monstruos estos, termina chocando contra la entrada a la taberna, pero nada grave, por lo que escapa, perseguido por Tom y Julie. Ya en la taberna, capturan a uno de los miembros de la secta, quien a través de “sus ojos” le revela a Julie algunos secretos del porque de todo esto.
Tal parece que hace chotocientos años (en una época en que todo se veía color ocre-sepia) “Corbis” (Ernest) tenía una sectita y un pacto con el diablo que efectivizaban firmando en un libro sus nombres con su sangre.

El reverendo local quien no disfrutaba de la competencia abierta, se entera porque la esposa del antepasado de Mark Preston los delata llevándole el libro en cuestión y deschavando a todos, entre ellos a ella misma y a su esposo (el antepasado de Mark es igual a Mark, cosa útil para la memoria).
La cuestión es que los queman a todos Mark y esposa incluídos, menos al “hijo” de Corbis, quien se esconde con la cera maldita y los secretos para traerlos de vuelta como muñecos de cera. Corbis maldice a los Preston para siempre, y la cosa queda medianamente planteada. No maldice al cura, porque entre bueyes no hay cornadas.

Tras todo está revelación la pareja toma el auto de Mark (con el que los persiguieron), pero Tom decide quedarse para recuperar a Mark el solito porque siente “el llamado”, Julie sigue viaje en busca de ayuda, pero no va sola, la madre de Preston hecho “mostro” va atrás y del susto se estrola, siendo capturada por las hordas del mal.
Mientras tanto Corbis organiza una ceremonia para transformar a Mark en uno de los suyos. Antes que nada se transforma el mismo del estilo Ernest al estilo Cabra, que es uno de los hitos de la película.



La ceremonia sale diez puntos, y tras una agonía (merecida por todos los años de hostigar a Spock) Mark es convertido en … uno de ellos: de cera y con los ojos vaciados (en negro). Tom presencia todo esto y sale corriendo enloquecido y a los tiros.
Con lo que se termina perdiendo que hay fiestita para Julie también. Lamentablemente las necesidades de dinamismo y calificación de la película, no nos permiten presenciar esta parte.

Pasamos al profe que llega a todo esto y se hace del libro como si nada. Le pega una leídita y nota que se ha agregado a la lista de miembros del pacto maligno, la firma en sangre de Mark Preston! Caspita!

Es hora de unirse a Tom en el pueblo fantasma, así que libro en mano sale con ese rumbo.

En el pueblo da la casualidad que se encuentran (?!) y de rebote descubren el “caliz” de la lluvia del diablo, escondido en la iglesia, que es una vasija donde las almas de aquellos que hicieron el pacto están capturadas por toda la eternidad en una lluvia agónica sin fin.

En medio del descubrimiento alguien entra en la iglesia, es el sheriff quien también es un miembro de la secta, lo matan y se esconden, porque la procesión vuelve a la iglesia pero se dejan el libro, con lo que un esbirro de Corbis lo encuentra y se lo da. Corbis se pone contento, hasta que se da cuenta que le falta el recipiente de la lluvia del diablo.

Se arma un rosquete por culpa de Tom que sale de su escondite al ver que traen a Julie de la ceremonia, y que aparentemente anduvieron de fiesta con ella, pero lo capturan. El profe intenta negociar amenazando con romper el recipiente pero es medio boby y lo detienen. De todos modos le aplica la psicológica a lo que queda de Mark y este lo rompe.

Lo que hace que se venga una tormenta que destroza el techo y el agua empieza a derretir a nuestros amigos de cera. Los efectos de la lluvia ácida tal vez? Bien para la época, aunque hoy en día en realidad está más de moda el calentamiento global, y en unos años quizás sea el enfríamente glaciar global debido al uso de los celulares.

Otra vez ante un hito de la película, el derretimiento de los muñecos de cera, bien una buena idea. Y vemos que lo mismo pensó el director, porque dura una eternidad con miles de planos y despliegue de pastiche y burbujeante cera.

Entre los derretidos esta Corbis, quien se quiere llevar de recuerdo a Tom, pero falla y se va al infierno derecho, desbarrancando lo que queda de él y causando un fogonazo, dos lugares comunes en uno, brillante!

La iglesia se destruye por una mezcla de: rayos y fuego, se ve que la pintaron con material no ignifugo…

Tom y Julie escapan y celebran con un abrazo, pero…Julie no es Julie…sino CORBIS!!! Momento cúspide del terror, tener que abrazar a Ernest!!!
¿Donde corno está Julie?

Bueno, de hecho… se acuerdan del frasco de la lluvia… bueno… precisamente… allí y a los gritos!
THE END.
Una película que juntó un elenco importante y se quedo sin plata para armar un guión mejor después…pero de todas formas es una recorrida entretenida, ya sea por ver los efectos, a Kirk sufriendo, a Ernest como cabra y los ojos de Julie.







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